Guía de inicio
El público de una campaña es la gente a la que Meta le va a enseñar tu anuncio, y lo defines tú con unos pocos criterios: edad, zona e intereses. Es la decisión que más dinero ahorra o malgasta, porque un anuncio excelente enseñado a quien no le interesa no vende nada.

Describe a tu cliente antes de tocar nada. El error más común al empezar es dejar la segmentación muy abierta por miedo a perder ventas. Pasa lo contrario: el dinero se reparte entre miles de personas que nunca iban a comprarte.
- Dónde está. Para un negocio local esto es lo más importante de todo: tu ciudad o un radio de kilómetros alrededor de tu puerta. De poco sirve que te vea alguien a trescientos kilómetros.
- Qué edad tiene y qué le interesa. Piensa en qué otras marcas, revistas o cuentas sigue la gente que ya te compra. Eso es más útil que adivinar.
- Cuánta gente es. Un público de unos pocos miles se agota en días, porque a esas personas les sale tu anuncio constantemente. Uno de varios millones diluye el presupuesto. Para empezar, un tamaño intermedio y claramente relacionado con lo que vendes funciona mejor que los extremos.
Las horas importan. Puedes anunciarte las veinticuatro horas, pero tu público no está mirando el móvil a todas. En general las franjas de mediodía y las de la tarde-noche concentran la atención, y de lunes a jueves suele venderse mejor que en fin de semana. No es una ley: lo que vale es mirar tus propios datos en Rendimiento al cabo de unas semanas (ver «Rendimiento»).
Cuando el público se agota. Si la frecuencia, que es la media de veces que cada persona ha visto tu anuncio, empieza a subir sin parar, tienes dos salidas: cambiar el anuncio o ampliar el público. BOOST, el sistema automático de Markettai, hace lo segundo por pasos cuando detecta el problema: primero relaja los intereses, luego amplía la zona y, como último recurso, deja que Meta busque por su cuenta (ver «Qué hace el sistema mientras duermes»).