Guía de inicio

Una campaña publicitaria no es algo que se enciende y se deja. Pasa siempre por tres fases, y saber en cuál está la tuya es lo que te dice si tienes que dejarla tranquila, ajustarla o apagarla.

Ilustración de una curva de rendimiento con tres tramos: subida, meseta y caída.

Fase 1: arranque. Lanzas el anuncio con su público y su presupuesto. Los primeros días Meta está aprendiendo a quién enseñarlo, así que los números bailan mucho y no significan gran cosa todavía. Lo útil en esta fase es haber lanzado varias versiones del anuncio a la vez, para que el sistema encuentre cuál tira mejor.

Fase 2: estabilidad. Pasadas las primeras cuarenta y ocho horas los números se asientan y ya se pueden leer. Aquí el trabajo es vigilar y hacer ajustes pequeños: subir un poco el presupuesto de lo que va bien, recortar lo que no. Lo que mires cada día es lo que te cuesta conseguir un cliente y cuánto te devuelve cada euro invertido (ver «Qué números mirar y cuáles ignorar»).

Fase 3: declive. Llega siempre. La gente ya ha visto tu anuncio demasiadas veces, deja de reaccionar, y lo que te cuesta cada cliente empieza a subir. Las señales son tres a la vez: sube la frecuencia, que es la media de veces que cada persona ha visto tu anuncio, baja el porcentaje de clics y sube el coste por cliente.

Cuando eso pasa, pausar no basta: hay que sustituir. Si solo apagas, dejas de vender; si cambias el anuncio por uno nuevo, la campaña vuelve a arrancar (ver «Cuándo un anuncio está quemado y qué hacer»).

Quién hace esto en Markettai. BOOST, el sistema automático, vigila estas señales todo el día. Si un anuncio se dispara de precio y además se nota que has agotado al público, lo pausa sin preguntarte, en cualquier plan de pago. El resto de cambios te los propone o los ejecuta solo, según tu plan y tus ajustes (ver «Qué automatiza cada plan»).